Metamorfosis
La lágrima
cayó desde el segundo piso, aquellos ojos querían explotar de sentimiento. El
hombre a quien se le atribuía aquella melancolía era Francisco, un joven
estudiante que había caído en las desdichas del amor. No sabía si llorar por saber
que ella no lo amaba igual que a él o por quedar en ridículo en frente de una
dama, que en esos momentos para él era una puta desgraciada.
—No
llores—dijo ella—. Yo no soy lo mejor para ti.
Francisco
repitió tres veces esa frase en su mente y le dijo:
—Sí, yo no
soy lo mejor par ti, porque no cualquiera daría su vida por otro y mucho menos
lloraría por una mariposa.
