jueves, 31 de julio de 2014

Metamorfosis
La lágrima cayó desde el segundo piso, aquellos ojos querían explotar de sentimiento. El hombre a quien se le atribuía aquella melancolía era Francisco, un joven estudiante que había caído en las desdichas del amor. No sabía si llorar por saber que ella no lo amaba igual que a él o por quedar en ridículo en frente de una dama, que en esos momentos para él era una puta desgraciada.­
—No llores—dijo ella—. Yo no soy lo mejor para ti.
Francisco repitió tres veces esa frase en su mente y le dijo:

—Sí, yo no soy lo mejor par ti, porque no cualquiera daría su vida por otro y mucho menos lloraría por una mariposa.

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